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El esperado.
Mayito
Rivera entró ameno al escenario que fue, ni más ni
menos, que el Templo de la Música en el parque Morazán.
Antes de subir con Chocolate, el cubano se paseó entre
el público y hasta se tomó fotos con el gentío. Alonso
Tenorio
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Cubano fue acompañado del grupo Chocolate
Un Van Van bañó en salsa al
Morazán
¡Sabor! Anoche, niños y adultos, extranjeros y locales,
diestros y tiesos bailaron con Mayito Rivera en el parque
Morazán
Anoche,
desde mucho antes de las 7 p. m., el parque Morazán ya tenía
aspecto de ser un hormiguero.
Una comunidad de unos pegaditos
con otros, papás con sus niños –incluso de brazos–, gente muy
adulta, exponentes del más extremo “chancletismo” y hasta
roqueros daban vida a aquella particular población unida por una
misma causa: bailar con el cantante de Los Van Van, Mario
Mayito Rivera.
Él se apareció en muy dulce
compañía, con el grupo de cubanos radicados en Costa Rica que se
llama sabroso: Chocolate.
Se acercaba el reloj a las 7:15
p. m. cuando el público, sin que nadie se lo pidiera, empezó a
hacer la clave: ¡pa pa pa, pa pá; pa pa pa, pa pá! Ese ritmo tan
típico de la salsa calentaba las manos que el viento iba
poniendo heladas.
Nadie se movió de su sitio.
Hasta hubo quienes adoptaron pedazos del jardín para sentarse en
grupo y, otros, quizás con tendencia a cansarse, optaron por
apostarse en los monumentos o usaron los pequeños muros como
butacas.
Así, a cálculo de ojo, había
entre 1.500 y 2.000 personas.
‘Llegó la hora’.
La clave que el público hacía desde hace rato tuvo rápidamente
el efecto deseado y, a las 7:25 p. m., Chocolate abrió el
concierto donde la música sacaría a relucir su cubanía.
Con Habana Ligth , un
tema instrumental, Chocolate mostró la destreza de eso que hacen
entre salsa, son y jazz cubano.
Sin mucho preámbulo y con
demasiado sabor, el conjunto que hasta contrabajo usa saltó a
Mira que me gusta , una salsa que le dio permiso a los pies
para empezar a deslizarse y a los brazos para poner a la pareja
a girar.
Ella lo
que quiere es un niche, un niche de chocolate
cantaba la orquesta y la gente la seguía bailando hasta llegar a
Te lo digo yo .
El que tenía con quien bailaba
acompañado; el que solo llegó, solo se las ingenió para moverse
un poco. Y muchos prefirieron mirar o que su goce consistiera en
activar torso, tibia, peroné y el par de rodillas sin moverse de
sus sitios.
Un tema más iba haciendo
Chocolate y en el coro, cuando nadie se lo esperaba, se llamó al
invitado especial: “ Mayito Rivera ven pa’ acá”. La gente
lo recibió con aplausos mientras Chocolate y el Van Van no
paraban de tocar.
“Costa Rica esta es una gran
noche. Quiero la clave”, dijo Mayito y el público se la
dio sin peros.
Con aquel sonido de fondo,
Mayito Rivera les cantó Llévala a tu vacilón , una
salsa algo pop y prometió temas de Los Van Van.
Negrito
bailador , Somos cubanos
(éxito de Los Van Van) y Si yo fuera Dios eran algunos de
los temas que Mayito preparó con Chocolate para anoche.
Así que, como dice el disco
solista de Mayito: Llegó la hora .
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